Hace mucho tiempo existía en las profundidades de las cuevas de las montañas una cueva muy especial, conocida por sus enormes cristales y sus secretos. Esta cueva era la fuente del poder y la magia que allí se escondía, y la protegía un misterioso espíritu de las cuevas. Este espíritu era antiquísimo y sabio y tenía la capacidad de transformar los minerales y cristales de la cueva en seres vivos. Un día, cuando sintió la necesidad de crear un guardián para su cueva, decidió crear precisamente un dragón de cristal. El poder de su magia unió los cristales de la cueva y creó un dragón hermoso y poderoso. Su cuerpo era transparente y brillaba con todos los colores del arcoíris. Tenía la capacidad de controlar los elementos, cambiaba el color de sus cristales según su estado de ánimo y era el guardián del secreto mágico de la cueva. Su presencia en la cueva aportó paz y armonía a todo el lugar durante siglos.
Una de las variantes más populares, este dragoncito tiene todo su cuerpo formado por afilados cristales a lo largo de toda su longitud, incluida la cabeza y las patas.
El modelo es flexible en todas las articulaciones. Puede utilizarse como decoración, como herramienta antiestrés o, gracias a la variedad de colores y tipos, también como pieza de colección.
El espectro de colores se compone de combinaciones de dos colores, que cambian al mover el dragón. En los laterales del dragón suele predominar un color diferente en cada lado.